Currículos, competencias básicas y educación integral
En su proyecto educativo, cada centro escolar debe definir con claridad cómo concibe la educación integral que ofrece a sus alumnos y cómo pone a su servicio los currículos establecidos.
Al presentar las competencias básicas como uno de los componentes de los currículos de las etapas correspondientes a las enseñanzas obligatorias, ya se ha subrayado que de ningún modo se proponen presentar un modelo concreto de educación integral.
El motivo de esta limitación es evidente: no corresponde a los poderes públicos establecer, para todos los ciudadanos, un único tipo de educación basado en una determinada concepción de la persona, la vida y el mundo, que es la que puede justificar un modelo bien definido de educación integral.
Este principio, aplicado a las competencias básicas en las enseñanzas obligatorias, debe aplicarse igualmente a los demás componentes de los currículos que las Administraciones educativas establezcan para las diversas etapas del sistema educativo.
Es más, el proyecto educativo constituye el ámbito en el que todo centro escolar debe definir y dar a conocer cuál es el diseño de educación integral que determina el conjunto de las acciones formativas en las que los alumnos participarán activamente.
Por ello, el centro escolar que no atribuyese a su proyecto educativo la importancia que le corresponde cometería un grave error: no sabría qué pretende ni hacia dónde va.
Cuando en un centro escolar se plantea la cuestión de la educación integral de los alumnos, es habitual recurrir a la consideración de las cinco dimensiones de la persona humana que han de ser debidamente atendidas. Con ello se da a entender que el olvido de alguna de estas dimensiones supondría una inadmisible reducción del mismo concepto de educación integral.
He aquí una forma de distinguir estas cinco dimensiones a las que podrá referirse el modelo de educación integral adoptado por un centro escolar:
- Dimensión física y psicomotora.
- Dimensión intelectual cognitiva.
- Dimensión afectivo-emocional.
- Dimensión sociocultural.
- Dimensión ético-trascendente.
Por la orientación específica que quieren dar a la educación integral ofrecida a sus alumnos, algunos centros prefieren dar el nombre de dimensión espiritual a la quinta de las cinco dimensiones indicadas.
El proyecto educativo de cada centro deberá expresar con claridad el alcance atribuido a cada una de estas dimensiones de la persona humana, poniendo a su servicio los currículos que las Administraciones educativas hayan establecido para las diversas etapas.

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