El riesgo de la inercia
El centro escolar que no ejerza la autonomía pedagógica que las leyes le reconocen corre el riesgo de que su libertad y su capacidad de innovación se atrofien.
La LOE ha hecho bien en proclamar solemnemente que “los centros dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto educativo”. Es cierto que luego se le va la mano al precisar que el proyecto educativo de cada centro debe incluir unos componentes determinados; pero la Ley no dice, porque no puede hacerlo, qué orientación educativa y pedagógica debe darse a cada uno de ellos.
La LOE tampoco impide que el conjunto del proyecto educativo de un centro escolar defina con claridad cuál es su modelo educativo y con qué criterios va a impartir los contenidos de enseñanza establecidos en los currículos.
Por ello, el riesgo que corren los equipos directivos de los centros escolares es creer que éstos deben limitarse a hacer lo que las Administraciones educativas establezcan en cada momento. Esto equivaldría a no dar ninguna importancia a su autonomía en el ámbito pedagógico.
No lo olvidemos: si un centro escolar no ejerciera la libertad que le corresponde, acabaría perdiéndola.

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