Por qué, ahora, las competencias básicas
Las competencias básicas no las ha inventado la LOE. Esta Ley se ha limitado a cumplir una Recomendación del Parlamento Europeo.
En 1997 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya hablaba de unas competencias clave (Key competences) para referirse a los conocimientos y las destrezas que todos los estudiantes tenían que haber adquirido al terminar las enseñanzas obligatorias, con el objetivo de facilitar su participación activa en la sociedad y el acceso a un empleo. El famoso Informe PISA se basa en el análisis del grado de adquisición de estas competencias clave por parte de los alumnos de una edad determinada.
En el año 2006 el Parlamento Europeo recomendó a todos los Estados miembros que incorporasen en las enseñanzas obligatorias la referencia explícita a ocho competencias clave, descritas con detalle con el fin de asegurar la debida homologación. La necesaria igualdad de todos los ciudadanos de la Unión Europea para el acceso al empleo requiere esta homologación.
Por esta razón, la Ley Orgánica de Educación (LOE) se ha referido a las competencias básicas, pero lo ha hecho de modo confuso. Los Reales Decretos que establecen las enseñanzas mínimas de las etapas de la educación básica han subrayado que las competencias básicas se refieren a los “aprendizajes que se consideran imprescindibles” en todos los ciudadanos.

Vivimos en una sociedad plural, cada vez más compleja, llena de información (auténtica y también falseada) donde “los mayores” sobrevivimos (quizás un poco asustados o sorprendidos) pero nos mantenemos gracias a la experiencia que nos da los años.
Nuestros hijos (y alumnos) han venido al mundo en una sociedad muy distinta a la que nos vio nacer a nosotros: hay otras necesidades, otras formas de divertirse, otras formas de relacionarse y de acceder a la información. Están obligados a convivir con una amalgama de “valores” difícil de clasificar y menos por ellos mismos.
Las Competencias Clave surgen tras serios estudios de las carencias detectadas y necesidades de nuestra sociedad del siglo XXI y se resumen en que “las Competencias Clave son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo”.
Nuestra ley de 2006 tradujo su nombre por el de Competencias Básicas que, realmente, no tienen nada de básico salvo por el hecho de que deberían ser adquiridas por la totalidad de la ciudadanía para su realización y desarrollo personales. Eso no tiene nada de básico, al contrario, se trata de estrategias bien construidas y aptitudes para ser feliz en un mundo complicado como no lo ha habido hasta hoy.
Las Competencias no se adquieren solas, hay que enseñar los caminos para llegar a ellas, requieren mucho tiempo (con frecuencia toda la vida) y deben estar guiadas por manos expertas.
La necesidad de las Competencias Básicas aquí y ahora es esa.